1 de febrero de 2018

De la afasia a la asfixia - un cuento de rafarrojas

Así soy yo: siempre viviendo al límite....
... de las fechas límite. Quería presentarme a un concurso de cuentos de la Biblioteca de la facultad (uno chiquitín, por practicar). Empecé a escribir a las 7 y la fecha límite era a las 12, con mínimo de palabras, además: 3500. A las 12 menos un minuto sólo tenía 3000 y poco. Bueno, no quiero archivarlo y que lo cubra polvo de bits así que aquí lo dejo. Es difícil que le guste a nadie, realmente, pero es una idea vieja que tenía y al fin me la he sacado de encima, mal que bien. Se agradecerán comentarios:

DE LA AFASIA A LA ASFIXIA 
Si yo fuera mejor persona, mi historia tal vez les moviera a hacer algo. Pero, reconozcámoslo: no suelo caerle bien a nadie. A ratos ni siquiera me gusto a mí mismo y entonces creo que sólo la estupidez ajena explica que alguien me pueda querer. Como mi novia, N. No, no estoy diciendo que N. sea tonta, ni muchísimo menos. Lo primero que me cautivó de ella fue de hecho fue su inteligencia. La mejor alumna que he tenido nunca. Sentada en la primera fila, donde sólo se sientan los pelotas o los aplicados o los pelotas aplicados. La chica que hace sus apuntes en el ordenador a tres colores, con justificado y tipografía Times New Roman en cuerpo 12, junto al jovencito romántico que se ha enamorado de la idea de la carrera y escucha cada palabra con la febril pasión del acólito que espera que le descubras los arcanos del Universo. Este último suele malograrse cuando se echa novia ese año o al siguiente, que se le desplaza el afecto a otras materias con más sustancia para llenar las manos. Un curso más tarde está sentado en las filas de en medio o incluso en las últimas del todo y tienes que llamarle la atención porque la novia le ha dicho algo y él la contesta con algo que pretende ser ingenioso y ella se ríe la muy boba y te interrumpen la clase. Y yo odio que interrumpan mi clase. Pero N. no. N. siempre fue fiel, como una flecha que corta el aire veloz hacia su destino. Con un propósito, con un sentido. Esa misma certidumbre acerada tenían sus ojos y el mismo poder de atravesarte. Intelijencia, dame el nombre exacto... Juan Ramón debió haber conocido a mi novia, porque la describe con exactitud. Pero es algo más que inteligencia lo de N., más que propósito. Todo el mundo la quiere. ¿Cómo podría ser de otra forma? Siempre gasta un tiempo que a mí me resulta insoportable en sonreirle a cualquiera, ¡a cualquiera!, y es capaz de intercambiar esas palabras de desecho con las que se fabrica eso que llaman conversaciones banales y que asombrosamente dejan tan satisfechos a sus creadores. A mí mi padre me enseñó que un cenicero hecho con macarrones es una estupidez, porque no sirve para cumplir la función de un cenicero que es posar el cigarrillo humeante, y tuvo el detalle de demostrármelo científicamente: sin duda, aquello que había hecho en clase para el Día del Padre no sobrevivió al primer encuentro con el rescoldo y la encendida punta. Y una conversación que no es realmente una conversación es como un cenicero de macarrones, que no es un cenicero realmente. Pero entonces N. me sonríe y yo descubro que también a mí me encanta su sonrisa y me encanta que me dedique un tiempo que no merezco.
O tal vez sí. Quiero creer que algo tuve que ver en su siguiente proyecto: terminó la carrera, brillantemente como lo hace todo, y luego cuando eligió el tema de su tesis fui yo con quien la discutió más profusamente, yo el que la ayudé en ese proceso de poda y delimitación del tema, mucho más que su director, el tristemente fallecido Don Anselmo, insigne prócer, catedrático preclaro en un tiempo en que ya son pocos los que puedan comparársele. Don Anselmo también dirigió mi tesis y me enseñó que el verdadero erudito sólo tiene oídos para su ciencia. “Sí, su padre puede haber enfermado. Fumaba demasiado. Y seguro que sabía que tarde o temprano el alquitrán anegaría sus pulmones impidiéndole respirar. Su padre era un hombre listo, lógico, racional, científico, según he creido entender por sus palabras. Eligió fumar, fue su elección y la de usted hacer la tesis conmigo y yo espero resultados y no excusas o desviaciones. Su contexto, su historia personal, no le interesa a la ciencia, sólo los datos, la información, las ideas. Y si usted no es capaz de atender adecuadamente los plazos de entrega tal vez debería plantearse de nuevo su intención”. Don Anselmo me enseñó el verdadero significado del compromiso. Mi padre pudo entender que yo no estuviera tanto como habría querido a su lado en el hospital, porque mi padre era muy parecido a Don Anselmo. Mi madre no, sin embargo. Nuestra relación que nunca pudo compararse a la que tenía con mi padre se lleno de incomprensión y de reproches. Pero yo pude enseñarle mi título de doctor a mi padre antes del fin y sé que se sintió orgulloso. No llegó sin embargo a verme conseguir mi plaza. Tan joven.
Era muy joven y ya era doctor y catedrático. Ahora empezaba. Ahora.
Pero no. Que llegaron las clases. Tenía que perder un tiempo precioso en dar clases a jóvenes que no querían recibirlas, que sólo fingían querer saber para luego ir armados con un título a dedicarse a cualquier otra cosa. ¿Y cómo puede blandirse un papel mojado en la lucha por el conocimiento? Me resultaba obsceno, e insultante, que yo tuviera que estar allí atrapado con aquella multitud estulta, una conspiración de necios o peor aún, de listillos, de tramposos, y no mejor empleado en mis investigaciones. Quosque tandem abutere, Catilina, patienta nostra, que no hay cicerón que pueda guiar a estas bestias. Y la verdad, mientras tanto, esperando para ser revelada.
Si mis alumnos hubieran sido todos como N. Pero N. es una excepción, una de poquísimas, casi un milagro. Hay quien mantiene que una N. compensa por todas las demás letras del alfabeto. Pero es todo un alfabeto de analfabetos, de gente que no se sabe cómo ha podido superar el bachillerato. El otro día de nuevo hice una pregunta en clase: esperaba de ellos la respuesta evidente, la afirmación subsiguiente que se infiere por pura lógica. Pero Sócrates nunca se tuvo que enfrentar a este público. Me miran sin mostrar signos de reconocimiento. De sus bocas abiertas sólo sale el aire. Uno, al parecer más osado, dice algo que me demuestra que no entiende nada, que no ha seguido el razonamiento. No debería culparlo, pero me irrita. Le recuerdo que él pretende algún día quizá dar clase, ser él mismo profesor de esta materia. Se molesta. ¿Cómo puede molestarse si es la verdad?
Parece que hablamos idiomas distintos. Basta con ver los mensajes que se intercambian sin parar con sus móviles, la espantosa carnicería que hacen de la gramática y la ortografía desde sus malditas pantallas. Prohíbo los móviles. “Pero es que me tiene que llamar mi madre!” Y una vez más me asombra que no entiendan las palabras cuando se enuncian. Aquel que use el móvil en clase será expulsado. Ergo...
Hoy tengo otro BAU. El vicedecano dice entenderme pero sin embargo me pide, como si fuera necesario, que evite esas situaciones de enfrentamiento, morigerando, contemporizando con los chicos. ¿Enfrentamiento? No, no es enfrentamiento: es afrenta. Afrenta pensar que la confrontación es enfrentamiento. Confrontar, cotejar las reglas con su cumplimiento. Utilicemos el vocabulario con propiedad. Y las reglas son claras. Es una de las escasas y necesarias constantes en un universo caótico.
Lo que sí aprendo es a callar más, a dar la clase sin esperar nada de ellos y a no malgastar ni un segundo en los que no quieren aprender. Ya llegarán las notas. Y yo las pondré en justicia. Y si luego quieren reclamar, que lo hagan. Aquí sólo hay un catedrático y ése soy yo, y defenderé mi ciencia contra cualquier pretensión torticera de alcanzar una nota que no se ha ganado. Y no cederé ni un ápice, así venga el Susum Corda a decir lo contrario.
Pero no todos son quejas. Hay quien reconoce mi honestidad académica. Mis colegas, N. la primera. Cuando finalmente consigo arañar el tiempo preciso para elaborar un papel y se publica, recibe comentarios laudatorios.
Me llama la atención sin embargo que detrás de sus felicitaciones no haya más debate. Mis trabajos plantean dudas, cuestiones. Pero nadie los contesta. Se limitan a darme la enhorabuena, como si su función fuera quedar escrito y nada más. Y yo quiero abrir un camino. ¿De qué sirve un camino si luego nadie lo sigue, lo recorre hasta acercarse a un nuevo lugar?
Y en cuanto a los alumnos, también tengo mis partidarios, menos tal vez que mis detractores. Me gustaría creer que me defienden porque entienden, pero lo dudo. Antes bien creo que comprenden que mis intenciones son honestas, y eso les basta, aunque sigan sin penetrar en lo fundamental. Cada vez estoy más convencido de que el problema es el lenguaje. Hay algo que se me escapa. Hoy, por ejemplo, no sabían el significado de la palabra “ancilar”, y me permito la broma de decirles que no es asunto secundario saber lo que es ancilar. Por supuesto no entienden la broma. Les mando a la biblioteca. “Queréis ser filólogos, tendríais que leer más, consultar más el diccionario. Los diccionarios”. Uno, que no debía conocer mi regla de los móviles, ha buscado el significado en línea. “Ancilar: Secundario, auxiliar, jaja”. Ahora lo pillan. No voy a castigar en esta ocasión el uso del móvil, aunque me cueste. Después de todo, la aplicación del móvil es la única que habla mi mismo idioma (no así sus usuarios) y me ha servido de traductor simultáneo. Aun así se que me ponen motes y que a mis espaldas son muchos los que hablan de mí como el Lord Sith de la lengua, y Palpatin, que al parecer es el nombre de ese personaje de unas películas de mucha fama, una space-opera, creo.
De nuevo hoy comenté con N. y con Z. en la cafetería otra palabra que había surgido en clase. Coinciden conmigo en que es asombroso el grado de desconocimiento de nuestra lengua. Z. cree que tal vez debería elegir palabras más sencillas. ¿Más sencillas? Todas las palabras son sencillas, están ahí para cogerlas, clamando por ser usadas. N. me explica que lo importante es comunicar, que lo adecuado es superior a lo correcto, y que si eso supone utilizar un lenguaje común, aunque sea depauperado, sea. Por primera vez no estoy de acuerdo con N. Últimamente ve a demasiada gente de Literatura. Eso es. Pero no quiero discutir con ella.
Y luego pienso: “tal vez tenga razón, quizá debería reducir el espectro de vocablos empleados en mis charlas para asegurarme de que entran dentro del glosario que manejan”. Se me ocurre decirlo en alto y Z. me sorprende diciendo “¿pero tú ves como hablas, tío? ¿se puede ser más ...?”. “¿Más que...?”, le respondo genuinamente interesado. Pero no contesta. Tal vez no quiera. Pero ¿y sí es que no tiene la palabra para contestar? (Y eso de “tío”?)
Así y todo, he reducido el número y la amplitud de mi vocabulario en clase. Y durante un tiempo parece funcionar. Es más, estoy paseándome últimamente más por el patio, haciendo trabajo de campo. Quiero saber cómo hablan.
Efectivamente hablan un lenguaje distinto. Uno asegura que no es que hablen menos sino que hablan distinto. Distintos idiolectos, dice muy satisfecho de usar una palabra de las que supone del corpus de la carrera. Pero quitando un par de docenas de términos, polisémicos por ende, y cuatro locuciones omnibus, no generan realmente suficientes reemplazos como para hablar de idioma propio. Ni más propio. Varios términos ingleses, que generalmente usan, como he podido comprobar, alumnos que todavía lidian con la asignatura de Inglés II y que no podrían mantener una conversación medianamente fluida con un nativo de la pérfida Albión. “Bro”. Tal vez podría escribir un informe de esto, pero me da tanto miedo como pensar seriamente en la locura. No mires al abismo, avisó Nietzsche. Hay un agujero infinito, una sima más peligrosa que aquella de Aldecoa, un agujero negro que absorbe la luz y las palabras y no las vuelve a dejar escapar. Les pongo más lecturas obligatorias. Se quejan.
Los trabajos que me devuelven son sobre todo malos refritos de lo que se supone que deberían haber entendido. Hay argumentaciones donde no sólo usan párrafos ajenos enteros, sino que ni siquiera vienen al caso de lo que luego afirman. Un desastre.
Y el método que quise utilizar, ahora está provocando una simplificación absoluta de la materia. ¿Puedo permitir esto? Los apuntes se han reducido, cada vez hay menos texto y más imágenes. ¿Quién fue el imbécil que dijo eso de una imagen vale por mil palabras? Un enemigo del lenguaje escrito, un amigo del wassapeo. La imagen sólo vale mil palabras si hay mil palabras que la respalden, si existen esas mil palabras para interpretarla. Y parece que no, que cada vez hay menos. Se está convirtiendo en una obsesión. Desaparecen las palabras. Se están perdiendo. Se lo digo a N. y me mira con cara de preocupación.
Últimamente hablamos menos. Hemos tenido mucho lío los dos, con las clases. O tal vez es que sin saberlo se ha abierto una brecha entre nosotros. ¿Será Z....?
Pero se pierden. Hoy comprobé que hay compañeros míos que también tienen problemas en su comprensión. Sus miradas cuando intento hablar con ellos van desde la admiración hacia el genio que habla idioma desconocido al desprecio por el tipo raro que habla un idioma desconocido.
¡Dios mío!
Pero cuanto más pienso en ello, cuanto más intento relacionarme con los alumnos más me cuesta, más me duele, ver en qué está parando todo. No sólo han perdido los significantes. Están perdiendo los significados también. Era lógico, el paso lógico siguiente. Descubro en sus interacciones un carácter más básico, más primario, como su lenguaje. Violencia, deseo, hambre, sueño. Las palabras se acortan, prácticamente todo se transmuta en interjecciones. Curiosamente las palabras que muestran una mayor resilencia son los exabruptos, los tacos. Todo el mundo sigue diciendo “coño” y “joder” y “tócate los huevos”, pero incluso eso es progresivamente sustituido por gestos, por kinésica, lengua en potencia que no acaba de realizarse materialmente. Y si mueren los significados... ahora lo veo. Un mundo donde no hay solidaridad, ni libertad, ni verdad. El otro día ví a un chico maltratando a su novia. La tenía agarrada del brazo y ella pugnaba por liberarse sin conseguirlo. No pronunciaban sin embargo palabra alguna, ella lloraba, él gruñía. Eran una escena de violencia de cine mudo. “¿Qué está pasando aquí?” “Eh?”, preguntó el agresor. “Suelta a esa chica inmediatamente”. Tuve la suerte de que era alumno de la facultad, tal vez, o que reconoció mi intención en mi postura, en la proxemia. Soltó a la chica. La chica se fue enseguida. No dijo gracias. No dijo nada. Se fue huyendo como la liebre escapa de la serpiente. La serpiente tampoco miró hacia ella. Cuando dejé de mirarle para mirar a la que escapaba también se escabulló reptando. Tal vez debería haber ido tras él. Aplastarle la cabeza, una víbora menos en el mundo. Pero me sentía superado. Sobrepasado de incomprensión. ¿Había muerto la palabra “amor”, “respeto”, “consideración” había muerto? ¿Qué mundo sin palabras quedaba?
He ido a ver a N. a su casa, y le he dicho eso que hace tiempo que no le decía. Creía que no era necesario, que estaba ya sobreentendido, pero ya no me fío. “Te quiero”. Para mi horror, no contestó nada. Sí, me abrazó y me besó a continuación. Como si sólo entendiera la acepción que se relaciona con el acto sexual, o anticipatorio del acto de yacer. Y yo no quería eso. La separé, y tomándola de los brazos para mantener la distancia, busqué en sus ojos. “¿Comprendes lo que te digo? ¿Entiendes el español?”. Era una súplica desesperada. Necesitaba saber que al menos ella, al menos esa palabra sobrevivía, al menos entre nosotros. Y entonces sucedió. Su cara se transformó como por ensalmo. Sobre sus ojos parecieron extenderse como nubes de tormenta, como un velo negro, opaco. Se soltó y sin pronunciar una palabra me señaló la puerta. El estómago se me revolvió como si me hubiera clavado algo. El silencio. Me había clavado un largo puñal de silencio, de nada.
Trastabilleando, a trompicones, atiné a volver a casa.
La había perdido.
Ella, la que era para mí todas las cosas, todos los significados, mi interlocutora. Los días siguientes fueron un infierno donde descubrí que me había quedado solo. Casi no hablaba (¿para qué?), pero nadie hablaba conmigo tampoco. Era el silencio ominoso que había entre una lluvia de fuego y la otra, y entendí perfectamente al personaje de Lugones. El fin está cerca, puedo encerrarme y sobrevivir un tiempo.
Huí a la biblioteca. Allí estaba lo que necesitaba para sobrevivir hasta el final definitivo. Abría libros al azar, corriendo de estante en estante. Los abría por cualquier página y gritaba las palabras en las que se posaba mi vista. “Deletéreo”, “yuxtaposición”, “crónica”, “belleza”. Las bibliotecarias me miraban con asombro y espanto. Les grité “¿entienden? ¿entienden?!” Claramente no entendían nada. Se miraban entre sí y luego a mí. Un loco que vociferaba, una voz clamando en el desierto más absoluto.
Y de nuevo, un nuevo escalón hacia el infierno. El último volumen que abrí no tenía todas las letras, habían desaparecido varias palabras. Antes de que se perdieran del todo tenía que hacer algo: empecé a arrancar sus páginas y a comérmelas. Tal vez en mí sobrevivieran, tal vez si las conseguía tragar todas no se desvanecieran. Arrancar y comer, arrancar y comer. Dos bedeles han entrado e intentan sujetarme. Me libero con la fuerza que da la desesperación y corro entre las mesas, esquivándoles mientras sigo comiendo páginas. Me atraganto, pero sigo. Es demasiado importante para parar ahora. Me sofocan las palabras. Las últimas que quedan....

... ... ...
Quizás hayáis oído que el profesor J. ha muerto. Era un respetado miembro de nuestra comunidad universitaria, pero desgraciadamente sufrió un trastorno nervioso que no fue diagnosticado a tiempo y que acabó por producirle una crisis psicótica, a raiz de la cual terminó con su vida. Lamentamos profundamente su muerte, y os pedimos que guardéis ahora un minuto de silencio por él.
rafarrojas J.,31 de enero - 1 de febrero 2018

25 de enero de 2018

La Comtessa de Dia, un comentario de rafarrojas - los trabajos en grupo - la miseria humana

(Mil años sin asomar el hocico por aquí y, claro!, se acumulan los temas...)
Empezaré con lo primero: un comentario sobre una poesía de la Comtessa de Dia (no día, sino Dia), trobairitz. Era uno de esos trabajos en grupo que nos impone Bolonia a los universitarios, estupidez suprema del que planeó el futuro de las academias, pero lo que leéis a continuación es sólo mío (con un aporte bibliográfico de una de mis tres compañeras y un párrafo suyo reorganizado por mí). - Las imágenes las he cogido de la web.


A CHANTAR M'ER DE SO Q'IEU NO VOLRIA




La literatura parece oscilar entre dos imposibles: el absoluto Yo, la individualidad, y su total supresión-disolución, con el autor mimetizado en el fondo indistinto de una técnica determinada, un estilo, una forma, un género, una época.
Imposible lo primero, porque -como diría Parménides- “ex nihilo nihil fit” (nada sale de la nada) y también que “no man is an island” (ningún hombre es una isla)– en palabras de John Donne- y al final todos compartimos un mundo de conocimientos y creencias, y la creación es producto de la acumulación y el sedimento, una senda hecha a hombros de gigantes.
Pero igualmente imposible lo segundo, como se puede apreciar en la autora en la que hemos centrado nuestra mirada para este trabajo: la Comtessa de Dia.
Incluso en un tiempo en que lo más valorado era la capacidad para usar con maestría exactamente-los-mismos recursos y temáticas (Victoria Cirlot afirma que “en la literatura medieval no es posible enjuiciar una obra por su originalidad temática”) la figura de esta trobairitz descuella con luz propia innegable, una de esas escasas excepciones a la regla que da la profesora Víñez en sus clases (“antes de Petrarca, no hay verdadera individualidad”).
LA AUTORA: UNA MUJER DE VERDAD
La comtessa de Dia si fo moiller d'En Guillem de Peitieus, bella domna e bona. Et enamoret se d'En Rambaut d'Aurenga, e fez de lui mantas bonas cansos.
Frente a lo impreciso e incierto de los datos, y por discutir se discute hasta su nombre (Isoarda o Beatriz) y los años que le tocó vivir (con cerca de veinte años de diferencia, casi una generación en un tiempo que la esperanza de vida era generalmente corta) y que estuvieron a caballo entre los últimos del siglo XII y primeros del XIII, la Condesa de Día (Die, Diá, Diois, en el departamento del Drôme) se presenta a sí misma, gracias a su obra, como una mujer de verdad. Una señora (domna), en todos los sentidos del término, incluyendo el nobiliario y el amatorio, de moño y/o trenza (casada) que amó y fue amada, y creó y nos ha dejado 4 cansós, y posiblemente una tensó, enseignada y de alta alcurnia (de armiño su capa, diadema en la frente, halcón en el puño).
Recubre de carne esos huesos de tinta el sentimiento que reflejan sus versos, los de una enamorada que tan pronto se ilusiona como se duele (mirada baja, discreta señal de pesar o melancolía), que sufre al ver que puede perder a su amante por otra mujer más joven pero no de más pretz, paratges, beutratz e fis coratges (mérito, nobleza, hermosura y fiel corazón) Para afirmar que la Comtessa era singular basta con echar un vistazo a las cifras: 2542 composiciones de un 350 poetas y de ésos tan sólo 20 compositoras con nombre y de esas 20 sólo seis tienen vida y de las 6 sólo dos son valoradas como autoras de “mantas bonas cansos”, (curiosamente, las dos que disputaban el amor del de Aurenga, la Comtesa y Azalais de Porcairagues). Y sigue, que nuestra heroína es la más retratada en los cancioneros (hasta 5 miniaturas), por algo será. Y sólo ella tiene canción con partitura: en el folio 204r-vᵒ del ms. W . [...y si este trabajo no fuera en papel sino en video, utilizaríamos de banda sonora, preciosa y evocadora, que nos devuelve a un tiempo tan rico, alguna de las interpretaciones que circulan por ahí: "The Romance of the Rose: Feminine Voices from Medieval France," con Joyce Todd como directora y soprano, con dos arpas, viella (como aquella del Tristán de Béroul, versión Cirlot, pág 174: “Llama a uno que toca la viella”) , rabel, zamfoña monocorde, o en versión más cercana, la de Montserrat Figueras (soprano) y los conjuntos de La Capella Reial de Catalunya y Hespèrion XXI dirigidos por Jordi Savall.
La cuestión de la singularidad se traslada también, como no podía ser de otra forma, al código de ese amor cortès, fin’ amors, verai amors o bon’amors, un discurso dominado abrumadoramente por el número de autores masculinos. Ante esa tesitura (que algunas analistas identificarían como “antropocentrista”: hablamos de lo que YO siento por tí) caben pocas opciones: o asumir el rol que se deja al cantor y compositor de las trobas (hombre que acepta su vasallaje a una domna) o ofrecer una perspectiva real de la mujer con su auténtica forma de amar. Esa dicotomía la refleja también Joana Maria Sastre Vanrell (profesora de la IES Albuhaira en Palma) en su trabajo, Les trobairitz: La fin’amors des del punt de vista femení L’Oralitat en la Literatura Catalana Medieval:
[...]la dona trobadora dubta entre mostrar-se com a “domna”o com a “vassall”. Si en la poesia adopta la posició de “sotmesa” és un reflex de la realitat; en canvi, si es mostra com a “domna” el que fa és seguir els paràmetres dels trobadors homes... però, com pot manifestar els seus sentiments des d’una posició “superior”? A més, la cançó ve a ser una “requête d’amour”: una actitud que presa per par d’una dona no era ben considerada al se temps.pág 19
En nuestra opinión, la Comtessa hace el milagro de ser fiel a ese código y aún así ofrecer esa genuina visión de una mujer, señora y enamorada, lo que hace que resulte más sincera su emoción, más identificablemente genuina la pasión de aquella que tomaría sin pensarlo a su amante por marido (y no un artificio que intenta ocultar con platonismo lo que no deja de ser erótica adulterina, “rollo barato de un buitre” diríamos hoy en román paladino). Una pasión patente en ese “car eu l'am mais que nuilla ren que sia” (te amo más que a nada: se puede decir más alto, pero no más claro). Por eso la profesora Viñez recuerda las palabras del crítico del XIX, Coll i Vehí, de “ardiente” y cómo aquel otro, Schult, que calificaba las poesías femeninas como sinceras, apasionadas y osadas : en nivel drutz sin ambages.
Como dice el profesor José Julio Martín Romero de la Universidad de Jaén: “no se trataba sólo de literatura, sino también de formas de comportamiento reales” .

Género: amor cortés, mala cansó (canción de dolor), emparentada en mayor o menor medida con aquellas "frauenstrophen"(canciones desde el punto de vista de una mujer), las chansons de femme (la contrapartida del fals amor ). Según Fredric L. Cheyette & Margaret Switten, se construye en torno a las nociones vinculadas de pecado, falta y traición : “To elaborate these notions, the comtessa adopts the vocabulary of disputes over lands and rights and of oaths of fidelity” (Una canción reivindicativa, nunca mejor dicho: rei vindicare). En este sentido, no nos parece casual el uso continuo y reiterado de la palabra “amigo”, en sus diferentes formas (amia, amics y junto con los adjetivos usualmente añadidos bels amic gens, bello y gentil amigo), porque este título comporta en la mentalidad de la época una serie de obligaciones (lealtad, apoyo, consuelo, etc), que van más allá de lo que hoy se pediría a un simple amante o a un amigo, y que casi rozan un carácter jurídico-contractual.
Hipertextos: Martín de Riquer habla en su presentación de que es comparable a las Heroidas de Ovidio, una obra no sólo por sus características de género epistolar como la misiva de la Comtessa a su amante reclamándole atención, sino por presentar la supuesta correspondencia de las mujeres a los hombres...Y no deja de resultar efectivamente curioso el paralelismo de algunos versos “Por fuerza has de tener otros amores.” con aquel reconocimiento de la Comtessa “c’una non sai loindana ni vezina, si vol amar, vas vos non si’inclina”. Por seguir con los hipertextos, el profesor gaditano José Gallardo Alberni, en su blog de música Aeterna Christi Munera, señala también que el “Chantar...” usa motivos del idilio II de Teócrito. Hasta cierto punto, creemos, se puede aceptar esa afirmación, porque igualmente esta composición trata de cómo una mujer joven y hermosa (Simeta) intenta recuperar el amor de un hombre (Delfis), por quien se siente abandonada “Y hasta que fue ayer, no encontró en mí ni un defecto en mí” verso 145 que se refleja en aquel “c’atressi.m sui enganad’e trahia” (engañada y traicionada), verso 6 de “A chantar..”. Pero ahí se acaba el parecido, que Simeta es pobre y no así la Comtessa, que es mujer cultivada y poderosa.
Una última referencia es aquella explícita, pero a la vez incontrastable -por no contar con manuscrito de la historia, o leyenda propiamente dicha-, que hace en los vv. 10 a 12:
[…] anz vos am mais non fetz Seguis Valenssa,
e platz mi mout quez eu d’ámar vos venssa,
lo mieus amics, car etz lo plus valens / […]
Para nosotros sirve de ejemplo que nos hace pensar que dicho rol es intercambiado entre amantes. En dichos versos ella se dirige directamente al amante para explicar que le ama más de lo que Seguís amó a Valenssa. No sobrevivió, decíamos, ningún texto de tal leyenda, que debía ser bien conocida en tiempos de la autora, pero de la cual sabemos que Seguís fue un amante entregado a Valenssa, como lo es la Comtessa de Dia en este poema. De hecho, entre estos versos no solo destaca el hecho de que ella asuma el rol de hombre como amante de la dama, que es Valenssa, sino que además dice que le alegra saber que le ama más ella a él, contrario a lo que era el amor cortés, ya que la dama era la que debía sentir menos por el amado y ser seguida por el amante, no como ella hace con Raimbaut D’Aurenga.
Elementos de la comunicación: Nivel drutz (se ve en el verso “como empezó nuestro amor” que indica un recorrido largo y un comienzo). Cantar leu: no hay retorcimiento del lenguaje. Cinco coblas singulars y una tornada de dos versos (siguiendo al maestro Riquer). Razó: reclamación del amor debido, por reivindicación de su propio valor (pretz). Dos elementos sobre los que pivota esa sensación de traición: la presencia de un tercero, autr’ amors, que suponemos Azalais pero que no es directamente mencionada, y la de los lauzangiers o lausengiers, (testigos, ¡cotillas!, del encuentro que pueden avisar al gilós,el marido, de lo que ha sucedido), maledicentes y correveidiles deleznables a quienes despreciaba la Comtessa (y que sin embargo fueron la verdadera razón de la necesidad de senhal, secreto, en el amor cortés barra adulterino): [...] tan presentes para la comtessa de Dia que les dedica una de sus canciones: ‘Fin joi me don’alegranssa’, en la que expresa su despreocupación por las maledicencias de éstos llegando, incluso, a amenazarlos
Dístico de despedida al final del poema.
La Comtessa no quiere que su amistad se rompa, pero lo hará, avisa, si no responde adecuadamente el amigo. Hay súplica, y reconocimiento del valor del amigo, pero hay orgullo de quien se sabe dotado de todas las galas que puede pedirse en una domna. La altivez no es de caballero, sino de felón.
Tópicos:
Aunque volveremos sobre ellos más adelante, enumeramos los que hemos descubierto en la lectura de este poema de La Comtessa. La Queja Amorosa.La Amada (en este caso, el amado) Inaccesible. Lucha Entre Amantes, Amor –Guerra.La Comunicacion Frustrada.
Concretando el análisis de los campos semánticos en el semántico observamos que: No hay preludio primaveral. En su lugar hay un “me veo forzada a recordarte” (notificación de deuda).
No sabemos cómo interpretar exactamente la cuestión del secreto, la señal o signo (senhal). No se menciona el nombre (supuestamente, Raimbaut d’Aurenga), pero se hace una declaración pública, porque “no se quiere hacer” lo que implicaría una idea de “es contrario a lo que debería/podría” y de hecho nos parece que en sus poemas la Comtessa “se moja” mucho más de lo que haría otro, y no valora en un ardite, una higa, o la formitz de Gilhem de Peitieu, lo que digan otros, lo que piense nadie. Por eso ¿esta declaración no es contraria al secreto?... No llegamos a un acuerdo sobre esto.
La idea de pacto (repetido en el convinens, v 29) está presente desde el principio, en la presencia de volria, la voluntad como requisito indispensable de cualquier compromiso o trato aunque aquí se exprese en un sentido negativo incluye el positivo (no querría). De hecho es lo que diferencia el amor al amigo de la relación marital. En este último caso, el matrimonio era acordado pero no involucraba la voluntad amorosa, matrimonios en su práctica mayoría pactados al margen de los deseos individuales de los contrayentes. En el Amor la persona es “dueña de sí misma”, como diría Andrés el capellán, y esa propiedad se materializa en el ejercicio de la voluntad.
En rancour, está la queja amorosa.
El uso de ma/mos hace referencia al yo lírico de la comtessa. Si la utilización constante de “amigo” implica la posición de obligación del “demandado”, esta enumeración exhaustiva y también repetida de los valores de la “demandante” recuerdan esa serie de cualidades que en una dama la hacían merecedora de un trato determinado, sujeto de derechos (“porque yo lo valgo”, diría ahora la publicidad). Es más, que luego dice en qué casos desistiría en sus derechos: “si fuera esquiva”.
La importancia de la traducción queda patente en este mismo verso: nosotros hemos utilizado la edición de Martín de Riquer donde el desavinens del original se traduce como “esquiva”. Sin embargo, en el libro de Mariri Martinengo, “Las Trobadoras, poetisas del amor cortés” , ese mismo verso queda en español como “como sucedería si fuera poco agraciada”. Evidentemente, el sentido de la frase varía totalmente con esta distinta interpretación: en el segundo caso, se transforma el significado haciendo recaer el peso sobre el tema de la belleza como condición sine qua non del proceso amoroso.
Seguís-Valensa. Ya mencionado – como perdido-, citado según recuerda Martín de Riquer por Arnaut de Maruelh , en este caso implica la entrega y el compromiso de la Comtessa con la relación (además, como siempre ocurre con las referencias directas a otras obras, sirve de prueba del carácter cultivado de la autora, enseignada).
El tópico AMOR-GUERRA queda patente en ese vensa, “venceros en amar.” y en el “rinda a vos” Vemos equivalencia en el valens y en el pretz, términos profusamente utilizados que orbitan en torno a los conceptos de lo que Andrés Capellán en su tratado señalaba como “personas aptas para amar”: todo el poema recoge las características que se deben reunir en el otro para alcanzar tal condición. La contrapartida del orgullo, relacionado con el mérito, esa gallardía, es la altivez, la otra cara de la moneda: el amor se mueve entre extremos claramente delimitados, como lo que ocurre en el Dante donde junto al pecado se encuentra la virtud correlativa. La Comtessa le recuerda a su amigo el fácil e inhabilitante paso (como persona “apta”) de un lado del espectro al otro.
Muy importante, con un peso tremendo en el comentario, es la referencia al “otro amor” (estrofa III, verso 17) que nos lleva a la reflexión sobre las máximas de Capellanus, de la que este poema es casi un resumen , tanto en lo que se refiere a la presencia constante del miedo a la pérdida y/o los celos, como precisamente a la presencia de un Otro, en este caso la relación triangular Azalais-Raimbaut- Comtessa Beatriz. Según la profesora Víñez,
[...] el trovador cumplió con la tercera de las Regulae Amoris de Andreas Capellanus: nadie ha de estar comprometido con dos amores, dedicando muchas de sus canciones a la segunda, si bien en la tensó manifiesta su correspondencia a la domna, identificada por muchos como la condesa. “[...] no es justo que otro amor os hurte a mí, no sé de ninguna que…” da por sentado que ella sabe que hay más… pero no como ella. Según Capellán uno podía ser amado por varios, pero debía amar sólo a uno/una. Leímos que Rimbaut pidió “espacio”. No sabemos en qué acabó todo, o en qué momento de la relación se encontraban cuando la Comtessa compuso esta mala cansó. ¿Era sólo queja/reproche/recordatorio o era un primer atisbo de la muerte de su amistad?
Terminamos:
En unos años plenos de símbolos, ella misma un símbolo, un icono. Así lo afirma Angelica Rieger “tiene el honor de representar exclusivamente a las trobairitz en las antologías de lírica trovadoresca y de verse considerada con prontitud por la crítica literaria como símbolo del lirismo femenino absoluto” .
NOTAS:
1.LA MÚSICA Y LAS TROBAIRITZ. EL TESTIMONIO DE LA COMTESSA DE DIA Antonia Víñez Sánchez y Juan Sáez Durán Universidad de Cádiz. Este trabajo forma parte del Grupo de Investigación HUM725 de la Junta de Andalucía y del Proyecto de investigación AGAUR, ref. 2014SGR51: “Pragmàtica de la literatura a l’Edat Mitjana”.
2. Y así, la investigadora de la Universidad de Vigo, que estudia las Formas de tratamiento otorgadas a la mujer por los trovadores provenzales recuerda como caso destacable el uso amia, forma de tratamiento con valor afectivo, cuando “es la propia dama la que se aplica este término” en el segundo verso de «A chantar m’er de so qieu no volria. ». Revista de filología románica, ISSN 0212-999X, Nº 7, 1990, págs. 131-150
3. El eterno presente de la literatura Estudios literarios de la Edad Media al siglo XIX. Editore: María Teresa Navarrete Navarrete - Miguel Soler Gallo. 035 Capítulo I La voz disidente de las trobairitz ANTONIA VÍÑEZ SÁNCHEZ, pág 65.
4. Recogido en DEL FIN’AMORS AL NEOPLATONISMO: AMOR Y CABALLERÍA EN LA NARRATIVA CABALLERESCA HISPÁNICA1 pags 120 y ss. Tirant: Butlletí informatiu i bibliogràfic, ISSN-e 1579-7422, Nº. 11, 2008
5. La voz femenina en las líricas francesa y alemana de la Europa medieval: Canciones De Mujer y Canciones De Alba. M. del Carmen Balbuena Torezano. Universidad de Córdoba.2014
6. Women in Troubadour Song: Of the Comtessa and the Vilana. Women & Music, VOLUME 2, Amherst College, 1998
7. Las Heroidas. Publio Ovidio Nason. Trad. De Diego De Mexia. Luis Navarro, Editor Madrid 1884, pág 102
8. Antonia Víñez Sánchez. LA SINCERIDAD POÉTICA DE LA COMTESSA DE DIA Ponencia en el I Congreso Internacional de Comunicación y Género. Sevilla. 2012
9. Usamos mayúsculas en esta recopilación de tópicos porque, como tales, tienen para nosotros categoría de títulos o epígrafes.
10.Mariri Martinengo, Las Trobadoras, poetisas del amor cortés. Colección: Cuadernos inacabados, nº28. trovadoras editado por Horas y horas 1997 Aparecen como traductoras María Milagros Ribera Garretas y Ana Mañeru Méndez.
11. Martín de Riquer, op. cit., página 801
12. II. EI que no siente celos no puede amar. III. Nadie puede estar comprometido con dos amores.XVII. Un nuevo amor destruye el anterior. XX. EI enamorado siempre está temeroso. XXI. EI deseo de amar crece siempre con los celos verdaderos. XXII. Los celos y el deseo de amar siempre crecen al sospechar del amante. XXVIII. La más pequeña sospecha incita al amante a pensar lo peor de su amada. XXXI. Nada impide que una mujer sea amada por dos hombres, ni que un hombre lo sea por dos mujeres.
13. La sinceridad poética de la Comtessa de Dia, op. cit.
14. Angelica Rieger Trobairitz, domna, mecenas: la mujer en el centro del mundo trovadoresco, en Mot so razo, ISSN 1575-5568, Nº 2, 2003, págs. 41-55
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Segundo tema: se supone que no se hacen así los trabajos en grupo, que todos aportan algo y eso... Lo cierto es que hasta ahora no he conseguido no acabar currando como si fuera a hacerlo sólo.
Hay mucha mentira en esa idea que impuso Bolonia sobre los trabajos en grupo, equiparándolo a lo que ocurre en la práctica profesional.
mentira primera - en los trabajos remunerados profesionales suele haber un sistema jerárquico que organiza el trabajo de cada uno, asignando tareas claramente, llamando a los escaqueadores, controlando el desarrollo... No es tampoco un sistema perfecto, porque el jefe puede saber o no, querer o no, involucrarse en la justicia del trabajo, e igualmente hay quien se las apaña para no hacer nada. Pero... oye, al menos te pagan. En los trabajos de la facultad, una serie de personas a las que no sé por qué se considera como iguales en capacidad, talento y deseo de trabajar, y con mismos derechos a decidir sobre el resultado hacen un paripé de grupo social, comité... A mí ni me gustan ni se me dan bien.
mentira segunda - en el ejercicio profesional cuando hay trabajo donde intervienen varias personas, en muchas ocasiones cada uno lo hace desde su área particular, sobre la que nadie suele entrar a discutir o debatir, de nuevo con una delimitación clara: en periodismo, maquetador y redactor, o técnico y locutor,.... Aquí en ese aborto académico de Bolonia de nuevo, todos son y saben lo mismo (o eso se supone) y "aportan" de forma igualitaria.
En mi experiencia muy positiva formando parte de un equipo de proyectos europeos, por poner un ejemplo, cada uno tenía lo suyo y nuestra relación (muy buena, que recuerdo con inmenso cariño) era más de apoyo o refuerzo o de testeo. Yo llevaba la comunicación, la prensa, el diseño de papelería y la web.... Mi amiga Pilar llevaba evaluación, mi amiga Magda asesoramiento empresarial, MarMar o María José llevaban inserción laboral, Montse hacía de comisaria de igualdad, etcétera... Por supuesto que compartíamos y pensábamos juntos, pero cada uno con el foco en lo suyo, apuntalándonos mutuamente con nuestros distintos campos de expertise, como dicen algunos.
mentira tercera - la creación literaria (y la redacción de un comentario de texto lo es) es algo individual. Son contadísimos los casos de novelas escritas por dos escritores al tiempo (Weis y Hickmann, Erckmann-Chatrian, Lapierre y Collins, Niven y Pournelle....), cuando ocurre requiere una relación de años, una complicidad absoluta y total, casi como la de un matrimonio. No son, como en la facultad, una serie de individuos que se sientan cerca en el aula o cerca en el patio o cerca en la cafetería. Es más, que al menos para mí, esta historia imbécil de los trabajos en grupo me ha costado ya alguna buena relación y siempre un cierto daño en mi imagen de tipo sociable, abierto, accesible, etcétera, que cultivo si queréis con mimo porque deseo que la gente me quiera. En los trabajos en grupo de la facultad sale la parte verdadera más cutre de mi persona (absoluto hubris) y la parte falsa más idiota (contención del hubris en forma de varias componendas para no quedar del todo como un capullo).
En fin, que me cago en el gilipollas que inventó que uno puede aprender algo bueno de los trabajos en grupo de la facultad.
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Tercer tema: ya he hablado antes de la subjetividad que desgraciadamente marca las relaciones académicas. Somos humanos, no nos cae bien todo el mundo, no caemos bien a todo el mundo. Puedes cagarla (lo harás) en la parte personal. No hay enseñanza intelectual pura, sino que con suerte topas con Maestros como Nieves Vázquez, Ana Sofía Pérez-Bustamante, Virtudes Atero... por citar alguna, aunque hay más.
Y luego darás seguro con o sin suerte con esos que van de porteros de discoteca, estorbando el acceso al aprobado porque quieren hacerse valer, esos que van de dioses o de supremos o de encumbrados y que fallan luego lastimosamente para motivar o transmitir o aclarar o descubrir... Mal asunto cuando al otro lado, como estudiante, no sabes mantener un perfil bajo, pasar desapercibido... No te da la gana o no puedes (es superior a tus fuerzas)
En esta segunda carrera mía ya he tenido mi pequeña y asquerosa cuota de odios cordiales, afortunadamente reducidos al mínimo. Pero alguien nuevo ha aparecido... y os hablaré de ella y de lo que ha hecho en otro momento porque ahora me tengo que ir... y esto está ya muy largo.

27 de octubre de 2017

MI HERMANO, EL OKUPA (o el morro secesionista)

MI HERMANO, EL OKUPA
Voy a contaros una fábula.
Un hermano mío que vive en casa de mis padres decide un buen día que la casa es suya (muy cierto) pero sobre todo que la casa ya no es mía (muy falso).
"Eh, es la casa de mis padres también!", digo yo. Pero él no sólo no me reconoce ningún derecho (yo no vivo allí ahora), sino que además me prohibe hablar sobre el tema. Bueno, a mí y a otro hermano nuestro, al que llamaré Nano.
Nano también ha vivido allí siempre, pero no siempre tranquilo, porque, diré más ahora, nuestro común hermano el okupa, El Tato, ya desde pequeño apuntó maneras de perfecto abusón. Conmigo no, que lo mismo me defiendo,.. pero a Nano le ha venido amenazando o zancadilleando siempre que ha querido, y pretende (y por desgracia consigue con frecuencia) imponérsele, porque Nano es más pequeño (aunque sea más grande de tamaño, pero a diferencia del Tato es del tipo que sólo aspira a pasar desapercibido, a no meterse en líos...). Para mí que es un error, que de tanto silenciar su voz uno llega efectivamente a creer que no tiene.
Al Tato le jode por ejemplo que Nano tenga tanta relación conmigo, que venga a verme o que yo vaya a verle a él. O como decía mi abuelo, que hablemos la misma lengua.
El Tato empezó a hacer y deshacer en el piso a capricho, como propietario único, y se pasó por el forro de los mismísimos lo que dijera yo o, lo que es más gordo, lo que dijera el Nano. Y eso que a éste, ya que no a mí, debería reconocerle el mismo derecho que se arroga él... por eso de que confunde derecho de uso con derecho de propiedad.
Como la cosa se salía de madre, acabé por acudir a un juez.
Pasé a ser un hijodelagranputa (pobrecita nuestra madre común), que quería imponerme por la fuerza (¡y la que le montó a los agentes que fueron a requerimiento del juez a la casa, atándose a la mesa camilla del salón mientras gritaba para que lo oyeran todos los vecinos que le estaban matando, que invadían su casa... y yo qué sé qué más, todo en el mismo plan).
Sí, al parecer soy un cabrón y un ladrón también, porque oye que si la lámpara del comedor alumbra todos los días sus cenas, también me alumbró a mí por la noche, y si decide venderla tendré algo que decir también, no?
En la historia que se ocupa de difundir el Tato, yo no soy hijo de los mismos padres. Como si viviera en una realidad alternativa, niega incluso nuestra infancia compartida: me ha borrado de los albumes familiares, cuando relata su vida a mis sobrinos pequeñitos no aparezco y así es lógico que no sepan de mí otra cosa que lo que les cuenta su padre, a saber, que soy un extraño que les pretende quitar lo suyo.
¡Joder con el Tato!... Oye, es mi hermano, ¡pero cómo toca los huevos!, ¡qué jodido tirano-abusón-drama queen-iluminado-fanático-egoísta-manipulador es este okupa con el que me toca lidiar ahora!. ¡Y pobrecito Nano, usado de comodín, sojuzgado por el Tato, ninguneado a placer por este que va de víctima y es todo un matón!
Y ya para colmo: me tiene mártir que estoy haciendo todo lo posible por ponerme en el lugar del puñetero Tato que abusa de Nano y me niega mi herencia por el morro. Pero es oirle hablar y me pregunto si está loco, o es un mentiroso compulsivo que ha acabado por creerse sus propias mentiras, y cómo es posible que tenga la piel tan dura que no le penetran los datos ciertos o argumento ninguno. Sólo se oye a sí mismo y lo que dice me deja perplejo: si admitiera su historia como verdadera. yo sería de hecho ese mal bicho que se dedica a decir que soy.... PERO ES QUE NO LO SOY, ES FALSO, MIENTE MÁS QUE HABLA.
El Tato, mientras, en sus trece: lamiéndose heridas que se ha hecho el mismo. O las que ha sufrido, por que finalmente he visto que no cabe otra que defenderme. Se queja porque le he inmovilizado antes de que acuchillara al Nano. Me llama verdugo y cien mil otras lindezas por el estilo. Se quejará, seguro, con grandes gritos y aullidos, envuelto en su sacrosanta dignidad (como la casa, sólo él la tiene, un exclusivo derecho al respeto) diciendo que le he doblado el brazo y que soy un bestia y un salvaje. ¡Coño! ¡Si hasta azuzó a sus hijos, mis sobrinos no suficientemente atendidos (este es mi pecado), como un perfecto cobarde!

Por si no ha quedado claro, me refiero a Cataluña y a esa panda de tíos dañinos que no sólo rompen la España de todos, sino a la misma Cataluña. De momento van camino de arruinarla.


P.D. - Resulta curiosa la elección de palabras en TV3 o más recientemente en ETB. Las estuve viendo anoche, esos debates en los que, por cierto apenas tenían representación los que ven lo que veo yo: que los agresores han sido los secesionistas, que son los que se han saltado las reglas compartidas con displicencia y arrogancia olímpicas.
Por ejemplo, siempre se plantea: "el pueblo catalán versus el Estado español". Aquí ya hay varias cosas, como negar que Cataluña ES España. Me duele la barriga, mi barriga, no una barriga ajena a todo el resto del cuerpo.
Y luego, según la RAE: Pueblo Conjunto de personas de un lugar, región o país.
4. m. Gente común y humilde de una población.
, comunidad, panda de amigos y vecinos.
Estado, Forma de organización política, dotada de poder soberano e independiente, que integra la población de un territorio. organización administrativa sin alma, big brother.

Qué tal "secesionistas" frente al "pueblo español"?
Mire usted por donde yo no soy "pueblo", soy "Estado"

2 de octubre de 2017

Tres decepciones y un WOW! -. Primera parte de cuatro (primera decepción)

... esto va a ser largo.

PRIMERA DECEPCIÓN:
La noticia: http://www.larioja.com/culturas/tesis-defiende-superheroes-20170914124252-nt.html?utm_content=bufferd7006&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

¡Oño, mi idea!
http://rafarrojas-lanadaylafuga.blogspot.com.es/2014/05/superheroes-el-nuevo-panteon-trabajo-de.html

Como siempre, al investigar una idea descubres que otros la han podido tener antes y explicarla incluso mejor. Puedo citar por ejemplo algo con lo que dí mientras buscaba argumentación para mi idea: http://archivo-de-comics.blogspot.com.es/2011/12/superheroes-mitologia-moderna.html
O también, en el mismo sentido, el libro de Grant Morrison, "Supergods": 

No, yo no había descubierto la rueda al parecer. Pero juro y perjuro, la descubrí por mi mismo, antes de saber de la investigación de ningún otro. Y en todo caso, la desarrollé a mi manera (churrera o como sea...).
Tal vez sea el caso de esta chica de La Rioja.
Y luego también ocurre, digo yo, que yo no puedo aspirar a escribir en unos pocos meses por muy intensivos que sean, lo que podría escribir en una tesis que lleva tres o cuatro años de maduración.
Pero ahora, si alguna vez escribo una tesis donde recoja esta idea, ¿me puedo arrogar la autoría?
Así que, decepción y tristeza y fastidio.

Pero todavía hay una segunda parte: que ha recibido Sobresaliente Cum Laude.... Y yo por mi trabajo de 2013 (por favor, leedlo) un mediocre Notable. Uno de esas notas que duelen y que uno considera manifiestamente injusta. Pero me explico:

2013-2014, he empezado la carrera de Filología Hispánicas. Una asignatura de las que esperaba con ilusión, encantado de aprender más: Mitología.
Desgraciadamente la persona a cargo, una profesor de mediana edad, arruina en parte la experiencia.

Ya hablé de la desafortunada influencia de la subjetividad en los estudios. Y siendo justos suele ir en dos direcciones (desamor a primera vista). Con el añadido de que el estudiante siempre tiene que perder cuando el "feeling", la impresión mutua, no es buena. Y en este caso por mi parte no podía ser peor. Mi impresión (subjetiva, por supuesto) era de una profesional mediocre, que daba clases banales y con poca sustancia, que no proporcionaba ni guía, ni inspiración, ni información relevante, cuando yo estaba deseando, ansiando, saber, aprender. Ofreció no hacer examenes, dar por suficiente un trabajo personal. Yo creo que era fundamentalmente expresión de pereza por su parte. Pero a nadie le amarga un dulce y llegados a este punto, el que quiere aprender se busca la vida para hacerlo y el que no, cumple con ese expediente tan fácil de tomar siete fotos de Internet, hacer con ellas un odioso e insulso power-point para salir del paso, y decirle a continuación adios a una asignatura sin volver la vista atrás (ya 'tá, s'acaba'o!).
Me resigné, pero también me alegré de la oportunidad de investigar algún tema por mi cuenta.
Una idea que siempre había tenido: que salvando las distancias, los superhéroes de comic representaban una versión moderna de los mitos clásicos. SUPERHÉROES: EL NUEVO PANTEÓN. Fue como todos mis trabajos, más semejante a entrada de blog (tal como yo lo entiendo) que a trabajo académico, fue limitado en el tiempo (por eso de ser asignatura mierda de Bolonia que dura apenas unos meses) y pudo ser mucho mejor de lo que fue. Sin embargo, un trabajo merecedor de un sobresaliente sin duda, tanto por el esfuerzo como por el objeto de estudio (y añado, por la exposición, que me perdonaréis que piense que fue brillante, como las que uno tiene cuando habla de algo que conoce y quiere).
Si aquella profesora me hizo comentarios y expreso salvedades, no me aportaron realmente nada. Sus apuntes a mi trabajo los interpreté como deseo de encontrar un papel por encima de mí que no le reconocía, de reafirmar que ella Sabía Más. Pero le sirvieron de excusa para finalmente darme un sumamente triste y mediocre "notable". Nada reclamable pero, para mi coleto, absolutamente mezquino.
No es la única vez que las notas no reflejan fielmente ni mi estudio, ni mis resultados. He recibido matrícula en alguna ocasión en las que personalmente creo que no estuve a la altura, o me han aprobado otras veces asumiendo que había buena intención por mi parte ya que no el verdadero conocimiento de la disciplina... Y lo contrario, me han puesto este notable o un sobresaliente en otras donde me había dejado la piel, y, oiga!, cuando uno curra mucho y no es del todo tonto tiene que tener resultados correspondientes...digo yo....

Lo que quiero decir es que intento no engañarme. Hay profesores que me han suspendido con toda la justicia (y que antes, durante y después han gozado de todas mis simpatías) y otros (esa profesora) que me han puesto notable como reflejo de pura antipatía (indemostrable "el profe me tiene manía"). Incluso está ese otro caso de alguien que personalmente me parece una persona estupenda, en la que sí veo conocimientos y buena voluntad, pero que después de romperme los cuernos por su asignatura (Pragmática) no valora mis resultados con otra cosa que un PUTO CINCO SOBRE DIEZ... pero, incluso ahí, sigo opinando bien sobre ella personalmente (como profesora, sin embargo, le rebajo la nota a un cinco también, jajajaja).

Ennn fin, me he permitido una vez más hacer de este blog un repositorio de mis pequeñas miserias, esas que dan mordiscos por dentro del cerebro, y compartirlo. Aunque entenderé que no le interese a nadie..... Jajajaja, siendo realistas, a mí no me lee ni el Tato. Pero, oye, que al menos tengo ese rasgo en común con los que escriben: contaré aunque nadie lo lea.

12 de septiembre de 2017

Sobre Cataluña y la propaganda.asquerosa



El gobierno de la Generalitat está haciendo mal, en muchos sentidos. 
Pretende imponerle a todo el mundo, incluso a los que podrían estar de acuerdo con la necesidad de hacer una reforma de la Constitución / de acuerdo con la necesidad de replantearse el modelo de Estado / de acuerdo con la necesidad de plantear un referendum, incluso a o especialmente a todos los citados, este referendum a la fuerza estilo dictatorial. Se están comportando como auténticos abusones, sin darle a nadie la oportunidad de contradecirlos.
Yo, que soy de los que lamentarían terriblemente perder la posibilidad de seguir sintiendo Cataluña como parte de mi corazón, mi herencia, mis raices, y a los catalanes como mis hermanos y mi familia, me siento injustamente tratado, desposeido de voz y voto, e insultado en mis profundas convicciones democráticas. No se hacen así las cosas, creo, en ningún caso.
Mientras, estos señores del gobierno de la Generalitat se dedican a hacer propaganda entre nuestros vecinos, diciendo que son ellos solos los demócratas (cuando ellos votaron mayoritaria y libremente a favor de la Constitución que ahora vulneran, y eso aunque la Constitución ofrece vías para su reforma), ellos solos los luchadores por la libertad (y sin embargo no dan ni la libertad que permite el reglamento de su propio parlamento a los que se les oponen). Ensucian el nombre de toda la gente de bien. Y mienten como bellacos.
A pesar de que la ley D'Hont les favoreció con más escaños que al resto de fuerzas políticas, no representan a la mayoría de los catalanes.
No viven en una dictadura, sino en una democracia, y la traicionan. Traicionan incluso a aquellos de los suyos que desean el juego limpio.
Por eso creo que todos deberíamos decírselo a todo el mundo: escribir cartas a los periódicos extranjeros y aclarar quiénes somos realmente y quiénes son estos tipos: nosotros, los verdaderos demócratas; nosotros, los que tenemos que luchar porque no nos monten una chapuza de referendum ilegal... cómo si no hubiera otra forma de hacer las cosas! Tenemos que defender nuestro buen nombre, defendernos contra los que van de víctimas mientras al mismo tiempo abusan de su poder, gastan el dinero de todos, y nos privan de nuestros derechos.
Escribid a la prensa extranjera y contad la verdad que estos individuos de modales totalitarios pretenden ocultar.
Ningún fin justifica sus medios.

23 de agosto de 2017

Una cita sobre la felicidad by rafarrojas, realmente triste

"La felicidad es como el moreno de verano... Crees que ya lo tienes, pero dos baños y tres días más tarde se ha esfumado." (una cita by rafarrojas)
(y podría seguir con la idea: cuando ves como irremediablemente se deshace en escamas que caen, ante tu desolación infinita - bueno, tal vez no infinita, tiendo a exagerar, jajajja - y debajo está esa piel blanca mórbida, pálida de cadáver o de chica gótica que pretende ser cadáver
...)


5 de agosto de 2017

Filtro Vital Épico

Ésta es la escena:
Moonlight, serie de vampiros que murieron no por la luz de sol o por sobredosis de ajo sino por la crisis de los guionistas de Hollywood hacia el 2008. Por cierto, que de todas las series que salieron fruto de los amores de la pavisosa Stewart con el chico de los PorCullen en Crepus-Culo, la única que salvo -aunq no la que salvaron los productores- por eso de que tiene punto romántico con chica de las de mi tipo... y lo que se parece Sophia Myles a mi number-one Yvonne Strahovsky (Chuck, Dexter) es asombroso.


Capítulo final: Un grupo de vampiros planean el rescate de una chupasangres a la que llevan presa los humanos, ignorantes de sus gustos culinarios. Entre ese equipo, un vampiro nerd, ¡sí, nerd!, que éstos son vampiros del siglo XXI. Personaje obligado por el guión -o mil guiones iguales- a ser ligeramente gordito, de pelo rizado, algo blandito aun siendo vampiro, y en definitiva con cierto aspecto de pringao como corresponde a todo aficionado a World of Warcraft y pirata informático en sus ratos libres. El nerd interrumpe la revisión del plan para decir “¿Mi nombre en clave puede ser Laszlo Kalrisian?”, pregunta que no merece respuesta por parte de los otros conspiradores de agudos colmillos, que parecen tomarse el rescate con la seriedad debida...

Y entonces pensé: ¿y si los que se equivocan son ellos al tomarse todo tan en serio, empezando por ellos mismos? ¿y si la mejor forma de afrontar una aventura como el rescate, como una operación cuasimilitar en plan comando es buscar la inspiración y la motivación en la épica que es a partes iguales sub-real porque dicen que es todo inventado y super-real porque es mucho más guay, más divertida, más colorida, con más sentido que la monótona rutina de la realidad?

Llevémoslo más lejos. Ahora mismo estoy oyendo estoy oyendo a todo volumen el tema principal de la banda sonora de Los Vengadores, obra de Alan Silvestri (al que la mayoría conocen sin saberlo porque le puso la música a Regreso al Futuro)... Y lo que se parecen todas las bandas sonoras épicas-heróicas como esta y la de Guardianes de la Galaxia de Tyler Bates, y las dos son comic Marvel y el que copia en casa, pues, como que no copia, que todo queda en casa, supongo. Y sigo diciendo que alguien que sepa más de música que yo debería hacer un estudio sobre las frases (musicales) y los instrumentos utilizados para recrear ese subgénero de composición musical que es la fanfarria épica de supers y megahéroes...

(*NOTA: alucino leyendo las notas de info en este último video donde se dice Guardians of the Galaxy was Tyler Bates' most demanding score. Director James Gunn wanted something "dramatic and thematic". In addition to keeping up with the evolving vision of the film, Bates was asked to write huge chunks of the score so it could be played on set during the shoot."During action scenes and huge dramatic moments we blare the score on set so that the cast, crew, and camera can move in harmony with the music," said Gunn.The main theme is one of the many cues that have more than 500 tracks of audio. Bates claimed that many orchestral passages are doubled and tripled instrumentation. He calls his work on it a space rock opera.... el "autor", suena a coña!) 

Ahora mismo, decía, oigo eso en el cuarto q en mi casa llamamos el cubil, MI cubil, un minidespachillo atestado de comics, música, pelis, libros de ciencia ficción e informática diversa. Gordito ya soy, aunque no tengo el pelo rizado ni desayuno A +. Ahora mismo estoy sentado frente al ordenata, sí, gordito nerd, oyendo música marca ACME de fácil épica, y me proyecto sobre mi propia lamentable e incluso patética imagen de hombre sin camisa con complejo de Peter Pan dejándome llevar por la magia (prefabricada) de metales y cuerdas, sinfónica ensoñación de grandeza que se superpone a mi vida de friki enclaustrado y la eleva. Oh, sí, lo reconozco: en ese preciso momento en que me imbuyo mentalmente de la situación que pinta a trazos gordos y sonoros esa banda sonora se me eriza el pelo, se me pone la carne de gallina, porque durante cinco segundos yo soy ese héroe o héroes, y mi vida es épica. Épica secretamente claro está, jamás podrían imaginar que llevo un héroe dentro... o lo llevaría... y eso también es propio del género: identidad secreta del héroe que se revelará cuando sea necesario.
¿Cuándo? ¿Cuándo será necesario? Siempre. Siempre es necesario. Debemos ser Peter Parker, Clark Kent, Tintin (colegas periodistas y aventureros), siempre dispuestos. Dispuestos a reconocer el brillo que hay en la vida surreal y superreal de epicidad y poesía y belleza y grandeza... Tal vez el vampiro nerd tenía razón y los demás se equivocaban. La vida normal es como el agua, inodora, incolora, insípida (o como decíamos de niños: inolora, insabora) .... Y quién no prefiere Coca-Cola (y aquí podéis cambiar ésta por cualquier bebida con sabor de vuestra elección: refresco, té, café, zumo, batido.....)?

Y ya sabéis que mi última teoría es que no vivimos en la realidad, sino en una ficción verosímil que se acerca infinitamente a la realidad, no tanto como Matrix ni como Dark City o la historia reescrita eternamente de 1984, pero sí sin saber al final si el 11S fue o no un inside-job, por poner un ejemplo cualquiera, o, más general, si nos podemos fiar de lo que cuentan las versiones oficiales sobre cualquier cosa, que en realidad lo ignoramos todo (hasta a nosotros mismos) y no sabemos ni un poquito (lo justo para ir funcionando).

Así que, la próxima vez que vayáis a comprar el pan, a la oficina, a entrarle a una chica, a saludar a un amigo, ¿por qué no lo teñís con Filtro Épico, con banda sonora que dice que lo normal no lo es, sino mucho más grande y hermoso? Sed Laszlo Kalrisian o Steve Rogers a punto de entrar en la mayor aventura del mundo, vuestra propia vida.
Yo creo que lo voy a hacer un rato más.

24 de mayo de 2017

El nuevo (¿nuevo?) PSOE ...y lo que podría pasar a continuación

Debe ser la edad. Cada vez me interesa más la política, la cosa pública. Tal vez porque mi vida privada está tan vacía de sentido. O porque soy un agobiado y me importa el destino de la Humanidad en general y de los españolitos en particular (¿siempre tienen que pintar las cosas tan mal? me pesa este pesar, constante, este pesimismo eterno... que quiero que el otro esté bien para poder concentrarme en ponerme bien yo).
Mis conocimientos son muy limitados, sin embargo, y se reducen a cosas que cojo de aquí y de allí (informativos, tertulias, entrevistas... especialmente en RNE que teniendo tantos dueños es libre de ellos). Así que mis impresiones valen lo que valen (algo, poco pero algo, con suerte).
NO SOY SOCIALISTA, pero creo necesario que existan, porque la discusión entre puntos de vista distintos no sólo sirve para eliminar las manías particulares y banales, los detalles superfluos, sino sobre todo para llegar a conclusiones que cubran todas las perspectivas o al menos las tengan en cuenta.
DE HECHO NO SÉ A QUIÉN ME ACERCO MÁS a estas alturas de la película.
Antes no sentía que ningún partido cubriera mis ideas (mezcla diversa) y ahora no me fío de la idea de partidos políticos (malos tropos, porque de tanto pensar en parte no piensa en el todo) ni en concreto de los que los dirigen a los que no puedo evitar ver como individuos con todos los fallos y limitaciones individuales (deseos y vicios y defectos).
¿Dónde están los ESTADISTAS? ¿Dónde, los que están dispuestos a sacrificarse a sí mismos por servir al todo - no a un partido, no a unas siglas, sino a España, a absolutamente todos los españoles? ¿Dónde, el altruismo, el espíritu de servicio y sacrificio por los demás y por valores más grandes que "yo quiero cargo, yo quiero pasta, yo quiero mandar, yo quiero que me amen..."?
Ah, hay que hacer grandes esfuerzos para conservar la esperanza!
DESEARÍA que nos rigiéramos por la verdad, o la busqueda de ella, la razón, el sentido común. Que tuviéramos los pies en el suelo... pero la mirada en el cielo. Porque sólo los que aspiran a ese "algo más", trascendente, superior, pueden conseguirnos la verdadera felicidad. Posibilistas. Tecnócratas, sí, prácticos, pero con ideales, con aspiraciones de santos y olímpicos. De buena gente. Cerebro, sí, pero con un corazón que lo dirija, con un alma que busque la libertad, la justicia, la esperanza en el Final Feliz. Frank Capra.
Dicho esto, la primera impresión viene de atrás. Que en el PSOE había muchos rolleras y muchos ineptos. Que daban lecciones de moralidad (de moda) pero al final su ética era la del que quiere ser burguesito como todos, él primero, y el pisito (los pisitos), los coches, el tráfico de influencias, etc.
No todos serían así, seguro, pero muchos de los que estaban al mando, parecían no estar más que para estar. Y en el mejor de los casos sólo servían para que no estuvieran los otros, y que no se enquistaran los fallos de los otros.
Oí a los tres en disputa:
Pedro Sánchez, que no ganó elecciones, y todavía no sé si es más populista que iluminado, la peor forma de rolleras que es el que se cree su propio rollo, y ese rollo que está dictado por el deseo de quedar bien, de decir lo que se espera, lo políticamente correcto que no es político ni correcto. Sánchez se presenta ahora de salvador del partido, pero está muy muy resentido contra sus opositores. Mucha carga de resquemor para que sea bueno, sin entrar en la deficiencia de base.
Susana Díaz, que ha hecho de mala de la película. La apoyan los barones (porque, aunque no les guste, dicen, la referencia a jerarquías donde tanto vende la igualdad y el acercamiento a los de abajo, sigue habiendo el que maneja y el que es manejado, el señor de taifa o comunidad autónoma y aquellos a los que engatusa diciendo que es sólo representante mientras los manda y gobierna). Y quiero creer que hicieron bien los barones al quitar a quien no aportaba a la discusión nada, excepto cerrarse en banda, "¡yo, yo!" y "¡no, no!". Porque aunque los independentistas catalanes crean lo contrario, sentarse en una mesa con una agenda inamovible NO ES negociar.
Algunos, creo que los más inteligentes o los más idealistas de los del PSOE vieron que no se podía seguir encastillados en el NO-A-RAJOY, porque ese No era (desgraciadamente, si quieres) el NO-AL-DESBLOQUEO-DE-UNA-SITUACIÓN-INSOSTENIBLE. ¿Más elecciones? ¿Seguir votando sin que cambie realmente nada, en un impás infinito, bucle infinito, limbo infinito de "no y no y no"?
Pero Susana tiene mala fama: es también tipo rolleras, llena de palabras grandes cuya sinceridad se discute por los resultados. Andalucía está a la cola de España en todos los indicadores económicos. Sólo le salva el turismo. La Junta es chapucera, cuando no al parecer directamente corrupta. Y su líder da toda la impresión de una trepa que culebrea, deseosa de llega a lo más alto... pero ella, ella primero, ella sobre todo. Le acusó Sánchez de maneras semejantes desde sus inicios en las Juventudes Socialistas, de culebrear y trapichear para hacerse sitio para sí. Me lo creo.
Patxi López, con los mil fallos que pueda tener, parecía el más razonable: sin resquemores, sin aspiraciones de ser por sustitución, ser califa en lugar del califa. "Nos arriesgamos a que desaparezca el PSOE". YO NO QUIERO ESO. "Debemos procurar realizar los valores socialistas". Un tío con principios, no con soñados finales como los otros dos.
Todas las encuestas daban por hecho que no iba a ganar el razonable. Que la gente común, los militantes socialistas, humanos al cabo querían tomar las riendas, rebelión frente a sus barones, y volver a un diseño básico, a la raiz, aunque la raiz sea NO SOMOS DERECHAS. Y pobrecito Pedro (y encima es guapo), y qué mala es Susana (y encima no es guapa), creo yo que al final fue decisivo, porque somos humanos y nos mueven las humanas sensibilidades, el cariño esencial y maniqueista: el despojado injustamente, la villana ambiciosa...

¿Y AHORA QUÉ?
Oh, la dificultad aumenta para el PP, porque eso vendió Sánchez. Pero desciende para Podemos, que se queda sin nebilinoso PSOE del que alimentarse. ¿Y si desciende Podemos, no mejoran las cosas para el PP?
¿Vamos a nuevas elecciones (otra vez, coño, coño, coño)?
Marea (y, ya puestos, hasta dar ganas de potar) la marejada política, la indecisión de los aparentemente decididos y sin embargo muy confusos o confundidos, me parece.
Pedro Sánchez se ha salvado, él de momento. Lo de la salvación del PSOE está por verse. Y la de todos nosotros, montón de tipos cuya suma en mi cabeza es igual a España, queda una vez más en suspenso, en duda, en espera. Ojalá hubiera más esperanza y menos espera.
Hola, nuevo (¿nuevo?) PSOE... ¿te quedas para tiempo o estás sólo de paso?


17 de mayo de 2017

PREPOTENCIA (potencia, postpotencia... e impotencia)

Alguna vez he mencionado a mi hijo, un tipo estupendo donde los haya. Es listo (pero listo!), es guapo (pero guapo!), es creativo, tiene talento como para poder llegar algún día lejos, tiene sentido del humor...

Desgraciadamente, por eso de la Ley de Compensación Universal (Ley Mierda o Life-is-a-bitch Act – ....no la busquéis por ahí, porque es designación propia para ese tipo de situaciones de “si quieres ser Superman e invulnerable y no sentir una bala disparada contra tí tampoco podrás notar los labios de una mujer que te besa”) no ha tenido una vida fácil: paso su infancia como diana de todo abusón y tonto-baba que por envidia, aburrimiento o mezquindad general de carácter siempre tiene que estar jodiéndole la vida a alguno.

Y es asombroso que haya sobrevivido a eso tan bien, que, salvo pequeños momentos de falta de seguridad en sí mismo y de injustificado acomplejamiento, es como decía Robin Williams de su hijo en Más Allá de Los Sueños, “el hombre que todos querrían como amigo, como hermano, como novio, como hijo, como padre...”.

Y tiene también otros rasgos que, aunque queden muy bien en teoría, no hacen fácil la vida de un chaval de 18: cree en el Amor Verdadero y se quiere reservar hasta encontrarlo. Desoyendo mis consejos posibilistas y cínicos de oportunista sexual (“líate con la que puedas, aunque no te convenza del todo, y así practicas”), rechaza a las que le salen al encuentro hasta dar con la que sí, con la de "esta es para toda la vida". Y cree en la monogamia, y no añadiré “tócate los cojones!” porque es algo que yo he aceptado como pago por estar con mi chica (aunque sueñe con nostalgia en un mundo donde dar rienda suelta a mi lujuria eterna y a tanto deseo insatisfecho, jajaja).

Todo este rollo-prolegómeno era para establecer el personaje.
Ahora, la trama.

Resulta que está estudiando aquello que siempre quiso hacer. ¡Sí, es de esos que tienen una vocación clara desde niño! (bueno, a los 5 años quería ser guardia forestal y a los 3 ser un ciervo). Animación (dibujar).
Todo lo que no ha querido (no ha necesitado tampoco) currar en su trayectoria escolar lo ha puesto al servicio de sus estudios actuales. ¡Va a por todas, el hijoputa! Si no puede salir porque tiene que dibujar para un trabajo de su uni, pues no sale.
Eso tampoco es lo normal. Lo normal es ser bastante más vago y darse gustos que a lo mejor no convienen o no sirven para nada (salvo para hacer la vida más entretenida, complicada y, a ratos, un poco idiota).

El caso es que le toca, como nos toca a todos los que estudiamos ahora, someterse a ese horror-tortura made in Bolonia llamado “trabajo en grupo”, donde gente muy distinta en capacidades y aspiraciones se supone que tienen que producir algo juntos. ¡Vaya mierda más gorda! Y se supone que es una “adecuada” preparación para un futuro donde uno trabajará en organizaciones y equipos... Y sólo es cierto hasta cierta medida, porque no negaré que incluso en un trabajo remunerado de adultos ¡te encuentras con cada unooo que....! Siempre hay ineptos, y escaqueadores profesionales, y de los que se apuntan medallas por lo que no hacen, etc.

Revisando ahora en mi asignatura de Filosofía del Lenguaje esa “teoría francesa” en la que se mete a bulto por igual a Ricoeur, Bourdieu y Foucault y a otros diversos en los que se incluyen muchos estructuralistas de los años 60-70, me he enterado que “El Autor ha muerto” y que es propio de románticos trasnochados creer en el genio individual creador, sujeto y dador de sentido. Pues yo soy romántico y, mal que me pese, individualista (que a estas alturas creo que es en la práctica una maldición en muchas ocasiones) . Traduzco: en cuestiones creativas no acabo de creer en la creación en grupo. No la niego absolutamente. Pero la chispa, el primer momento de una idea, siempre es, en mi opinión, cosa de uno, con nombre propio. E incluso su ejecución, donde cabe más la mano múltiple, suele acabar siendo también cosa de uno, uno sólo, y no de “un grupo”.

Ahora mi pobre churumbel que quiere romperse los cuernos por su sueño, tiene que rompérselos dos veces en trabajos donde querer hacer lo mejor posible y tener las ideas más o menos claras sobre cómo conseguirlo supone ir tirando, arrastrando como alma en pena, de esa cadena de gente que no sabe o no quiere o cree-que-sabe-pero,- al- final... -. Puta humanidad, que cuando vaguea odia al que la persigue para que no lo haga y quizá hasta le acuse de perfeccionista idiota o de tiranía (“¿y a tí quién te ha elegido como jefe?”, dice), y cuando no es realmente competente odia al que le recuerda que las cosas no se hacen así sino de esta otra forma (“bueno, esa es tu opinión, pero yo tengo la mía”... sí, porque todo el mundo cree tener gusto y criterio e imaginación, incluso los que no los tienen).

Casi prefiero al escaqueador profesional que sale con una excusa peregrina para saltarse las reuniones inevitables que a ese otro que está muy satisfecho consigo mismo cuando todo lo que produce no supera el aprobadillo (y eso, si llega). Ah, sí!, el gran pedazo de hijo de su p... que inventó los trabajos en grupo puso en marcha una maquinaria en cuyos engranajes quedan trituradas relaciones que, de otra forma, serían perfectamente cordiales.

Todos nos soportamos... hasta que nos toca soportarnos de verdad.

Así que ahí tenemos a mi hijo (justo donde he estado yo mismo en alguna ocasión no lejana) sufriendo porque quiere cumplir hasta la extenuación y ve que otros de su grupo o no quieren o no saben... y se resienten de su intención. Lo dicho: desde soberbio a tirano a “¿quién coño se cree que es?”, etc.

Hasta tal punto que le comentaron al profe de turno que daba problemas, manda huevos!, retratando a la víctima como verdugo y malvado. Y el profe quiso dar lección ejemplar y en público y de la forma más cruda posible le dijo, con todo el peso de su autoridad, que quién coño se creía que era y que era una piltrafilla y que a alguien como él no lo cogería él para ningún trabajo. Así que cornudo y apaleado. El profe se despachó sin saber realmente una mierda, como es propio de gente que llega tarde a una película y ya cree poder entenderla por lo que le cuentan otros.

Prepotente, le llamo, que es otra forma de afear la soberbia, el hubris (hibris), la vanidad, tan repulsiva en el otro como aceptable y justificada cuando es propia. Y en ese momento me entraron ganas de ir a visitarle y, siendo quien no soy, moler a palos a ese “educador” de tres al cuarto. Porque es mi hijo, sí, y le había hecho daño, pero sobre todo porque es absoluta y totalmente injusto. Y si mi hijo me hubiera dejado, le habría soltado al menos uno de esos juegos de palabras a los que soy tan asiduo. “Prepotente no: prepotente, potente y pospotente!”, parafraseando a aquel chiste del hombre que decía que tenía la polla tan larga que tenía prepucio, pucio y pospucio.

Mire Usted! Que no todos somos iguales, y algunos son mejores en una determinada cosa, y en determinados contextos o compañías muuucho mejores. Que lo acepten. Sí, no soy Shakespeare, pero sé escribir mejor que unos cuantos con los que me he topado en esos trabajos en grupo. Sí, no soy la releche que mi vanidad me lleva a creer que soy en ocasiones, pero sigo siendo producto lácteo entero comparado con otros que no llegan a agüilla coloreada de blanco que dicen que es desnatada. Un ejemplo: hay que hacer una unidad didáctica y yo digo “se usan infinitivos en la redacción de Objetivos... y no cualquiera, ya puestos en plan purista, sino los de una lista dada”. A lo que alguien contesta con esa frase genial para hacer guerra de trincheras “bueno, esa es TÚ opinión... pero yo creo que...”. Y a ver quién le convence de que no, que no es MI opinión, como tampoco lo es que dos y dos son cuatro y no dieciséis por más que se empeñe en expresar su opinión el otro.

Y sí, mea culpa, soy como todos los que se sienten en posesión de la verdad o en la persecución empecinada de una meta, un soberbio, un capullo, un dictador, un... Whatever. Reconozco mi deficiencia, mi falta, mi pecado. Pero.

¡Pobrecito, mi hijo! ¡Y pobrecito yo, que para ciertas cosas creo estar más dotado que otros (tal vez equivocadamente) y que me falla totalmente la inteligencia emocional y la habilidad de fingir esa creencia de “todos somos iguales en inteligencia, talento, capacidad” y “lo tuyo es tan bueno como lo mío”!

Mi hijo, que como digo es listo, más listo de lo que soy yo, ha sabido ver en esto una punta que a mí se me escapaba: que el profe la cagó y ahora está en deuda, que sus compis de trabajo (compis de mierda) la cagaron y ahora se sienten culpables de haberle llevado al paredón inmerecidamente. Cree que ahora podrá hacer trabajar algo más al vago y ser más abierto al que dinamita la imposición de lo que es mejor para todos. ¡Qué tío! Cuando sea mayor quiero ser como él. Y ya de paso, ser más humilde y saber tratar mejor (“a los que no llegan a mi altura”, dijo el soberbio de los cohone’, jajajajaj) a mis semejantes (iguales no: superiores en unas cosas, inferiores en otras... hasta ahí estoy dispuesto a aceptar como cierto)